Durante años de investigación nos hemos dado cuenta de que existen múltiples razones para creer que las prácticas de enseñanza y aprendizaje que hasta ahora se han llevado como única manera para lograr la formación académica, no ofrece una preparación para la educación superior a los jóvenes recién graduados de bachilleres,  pues los métodos y ritmos de la educación básica y secundaria no concuerdan con las exigencias que la universidad plantea ni con una  realidad social, cultural y educativa que tenga en cuenta el capital académico que traen consigo a las aulas de la universidad.

Es necesario reflexionar en primera instancia sobre las expectativas e imaginarios que tienen de la vida universitaria estos jóvenes, reflexión que debe darse no sólo en aspectos académicos sino también personales y sociales. Así mismo la reflexión  sobre cómo han vivido el proceso de ingresar a la universidad y sus expectativas de culminar una carrera, es de suma importancia, puesto que les permite tomar conciencia sobre las implicaciones de iniciar un proyecto profesional que implique verdaderamente múltiples dimensiones de la vida personal, familiar y social.

Para los estudiantes ingresar a la universidad es:

 

-Los estudiantes creen que el sólo hecho de quedar en la Universidad (Ser admitido) garantiza la culminación de la formación profesional, no tienen en cuenta el proceso que ello encierra.

 

-La universidad es vista como una máquina para hacer profesionales. 

 

-Para los estudiantes ser profesional garantiza un futuro económico, todo profesional tiene las posibilidades de tener casa, carro y beca.

 

-Reconocen que la Universidad es mucho más exigente que el colegio, pero esta cuestión se resuelve con dedicación y responsabilidad, sin embargo no logran dar cuenta del significado que encierran estas palabras, dan definiciones que los devuelve al mismo punto de partida “la responsabilidad es ser responsable…tener compromiso” es decir, no logran definir prácticas puntuales que los convierta en estudiantes universitarios.

Al plantearles preguntas sobre la vida universitaria y los cambios y ajustes que deben o creen tener que hacer para asumir el inicio de una carrera profesional, muchos no tienen claridad sobre las implicaciones

¿Cómo crees que va a cambiar tu vida sin ingresas a la universidad? 

Generalmente los jóvenes ven el paso del colegio a la universidad como un cambio de vida total. Resaltan la importancia de organizar sus vidas para atender a las exigencias que implica el ejercicio académico: Sin embargo, ellos creen que los problemas y obstáculos que se van a presentar pueden ser resueltos con dedicación y perseverancia. Estas primeras ideas de los jóvenes me han permitido introducir nuevas reflexiones y desmitificar la idea de que sólo con ganas se puede ingresar a la universidad. Culminar una carrera requiere habilidades académicas fundamentales que muchos de ellos desconocen o no han desarrollado.

Si bien los estudiantes afirman que el ingreso a la universidad implica más responsabilidad, lo cual es cierto, difícilmente reconocen que en el colegio las exigencias, en términos académicos y de disciplina educativa, no lo fue tanto.

La gran mayoría, creen que sólo en 5 años podrán culminar los estudios universitarios;  Saber que tendrán más responsabilidad, menos tiempo para la vida social. Ven el estudio como un sacrificio, pero tal sacrificio es por cumplir sus sueños; salir adelante económicamente, ser profesionales y ganar buen dinero.

En la actitud de los estudiantes existen dos posiciones radicalmente opuestas; por una parte, aquellos que, llenos de optimismo, consideran que la capacidad de perseverar y mantener las ganas de salir adelante les permite sobreponerse a las dificultades que la universidad podría presentarles. Por otra parte, algunos asumen la posibilidad del fracaso como algo insuperable “pues si no se puede, pues nada”. 

Los jóvenes muestran que están llenos de optimismo y “ganas” de ingresar a la universidad, pero no tienen muchos conocimientos sobre lo que deben enfrentar antes y después de hacerlo. Están cargados de buenos deseos pero no están anclados a una información clara sobre lo que es la vida académica.